Muy poca, por no decir nadie, emite de primera mano la necesidad de adquirir una impresora industrial de etiquetaje. En general, cuando recibimos consultas, la empresa que llama suele percibir limitaciones a la hora de producir o de seguir creciendo.

Por eso al final rara vez se acaba hablando de las prestaciones técnicas de la impresora. Se habla de un proceso productivo distinto, mas ligero, mas flexible, cuyo impacto de la producción, al marketing, al almacén, las ventas, la logística y en definitiva, a casi cualquier área de la empresa.

Lo que se busca es hacer pivotar el negocio de un modelo tradicional de compra/producción/venta a un modelo justi-in-time, o lean manufacturing.

Toyota llevo en los años 70 esta metodología a su máximo nivel en sus cadenas de producción de coches, y se convirtió en líder en el mercado mundial en menos de 20 años.

El objetivo es minimizar las perdidas al mismo tiempo que se maximiza la creación de valor para el cliente final. Para ello se utiliza la mínima cantidad de recursos, es decir, lo estrictamente necesario para el crecimiento.

El nuevo flujo se focaliza en la reducción de los ocho tipos de desperdicios en productos manufacturados:

  1. Sobreproducción
  2. Tiempo de espera
  3. Transporte
  4. Exceso de procedimientos
  5. Inventario
  6. Movimientos
  7. Defectos
  8. No utilizar la creatividad de la gente

Eliminando el despilfarro se mejora la calidad y se reducen el tiempo de producción y el coste. Estas impresoras son su máximo exponente en el campo del etiquetaje.

¿Se busca una calidad perfecta a la primera? ¿Minimizar el despilfarro? ¿La mejora continua? ¿Una flexibilidad máxima? Estos serian los beneficios de una impresora industrial de etiquetas a color.

Esperamos haber dado más claridad sobre el sector del etiquetaje industrial y del just in time. Para cualquier consulta adicional, nuestros equipos le atenderán con mucho gusto.