Las impresoras de etiquetas a color, surgidas ahora hará una docena de años, ofrecen una gran flexibilidad a la hora de producir etiquetas con calidades a menudo fotográficas. De allí su éxito indiscutible como complementos o alternativas a las producciones clásicas de imprenta analógica. ¿Pero cuál es la solución más adaptada a mis necesidades? ¿Cuáles son las principales ramas tecnológicas? Cuando hablamos de imprimir etiquetas a color, existen diferentes marcas especializadas. Asimismo, hacen uso de las dos tecnologías existentes para el rango industrial de sobremesa: inkjet (o de inyección de tinta) y laser. La tecnología inkjet dispara gotas de tinta sobre un papel preparado con una capa de barniz para absorber la tinta a la velocidad de impresión, como una esponja. El láser, con un precio de inversión sensiblemente superior, proyecta los colores en forma de pigmentos en polvo, y los fija calentándolos con un horno.

  • Ventajas de trabajar con inkjet: las impresoras son más abordables, de hasta diez veces en función de los modelos comparados con el láser. La definición y los colores son muy superiores, con acabados intensos.
  • Ventajas de trabajar con láser: se puede trabajar con casi cualquier material, ya que no requiere barniz alguno para fijar la tinta. La resistencia de los pigmentos es superior, tanto a la luz como a la humedad.

A día de hoy, el láser aún no ha alcanzado el nivel de democratización que se esperaría, debido a sus altos costes de inversión y mantenimiento. Es sin embargo una tecnología joven, con un potencial enorme en los próximos años.

La tecnología inkjet es actualmente la que dispone de mayor proyección en el mercado industrial, y existen asimismo dos ramas de desarrollo: con cabezal de impresión móvil, o con cabezal de impresión fijo.

En el primer caso, el cabezal se desplaza forzosamente a lo ancho de la zona de impresión para cubrir la totalidad del área imprimible. Ello conlleva mayores tiempos impuestos por la mecánica, así como un desgaste del sistema de tracción. Suele corresponder a la gama tarifaria más baja de impresoras de etiquetas a color. Destacamos modelos como la Epson 3500, 6500, Primera 900, 910, 2000, VIP Color VP485, VP495 entre otros. Son ideales para producciones artesanales de hasta 2000 etiquetas al mes, tanto por la velocidad como por el coste por etiqueta.

Respecto al segundo caso, cuando se trata de un cabezal fijo, el ancho de éste se corresponde con el ancho de la zona de impresión (hasta A4, 215 mm), de modo que ningún movimiento es necesario para imprimir. Con ello, la velocidad es muy superior, de entre 8 a 10 veces respecto a la gama de cabezal móvil. Los fabricantes principales son Epson, con su modelo 7500, y VIP Color, con la VP700, VP750, VP600, VP650. Este segmento, dicho industrial, resulta mayormente competitivo por encima de cantidades artesanales, tanto por los tiempos de producción como en términos de coste por etiqueta.